
Especialidad
El listón siempre un poco más alto, la sensación de que nunca es suficiente y el descanso vivido como una amenaza. La autoexigencia se puede aflojar.
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La autoexigencia se disfraza de virtud («soy muy responsable», «es que me gusta hacerlo bien») hasta que te das cuenta de que trabajas para no fallar, no para estar bien.
Psicoeducación
El perfeccionismo no es «querer hacer las cosas bien»: es medirte con una vara imposible en la que nunca das la talla. Da igual el resultado (siempre podría estar mejor), así que el logro no se disfruta, solo se pasa página hacia la siguiente exigencia. Debajo casi siempre hay un crítico interior muy duro.
Suele aprenderse pronto, cuando el cariño o el valor parecían depender de rendir, de portarse bien o de no fallar. Con el tiempo, esa autoexigencia se paga cara: ansiedad, bloqueo o procrastinación por miedo a no hacerlo perfecto, agotamiento y una autoestima que sube y baja con lo que produces. La buena noticia es que la vara se puede aflojar sin dejar de dar lo mejor de ti.
El momento
Cuando la autoexigencia te cuesta más de lo que te aporta: ansiedad, bloqueo o agotamiento.
Cuando no consigues disfrutar de lo que logras porque ya estás en la siguiente meta.
Cuando descansar sin culpa se ha vuelto casi imposible.
No hace falta estar en crisis para pedir ayuda: cuanto antes se trabaja, más fácil es el camino.
Mi enfoque
No trabajo para volverte conformista, sino para separar tu valía de tu rendimiento. Miramos juntos de dónde viene ese crítico interior y qué función tuvo, desde una psicoterapia integradora, para poder aflojar la vara sin perder tu ambición sana.
Aprenderás a hablarte con más justicia, a poner límites, a tolerar el error y a descansar sin culpa. En mi consulta de Pamplona o por videollamada.
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Resuelve tus dudas
Querer hacer las cosas bien y tener estándares sanos ayuda. El problema es la autoexigencia tóxica: una vara imposible donde nunca es suficiente, el logro no se disfruta y el error se vive como un fracaso personal. Trabajamos eso segundo, no tu ambición sana.
Es el miedo más común, y no. No trabajo para que rindas menos, sino para separar tu valía de tu rendimiento. Cuando dejas de funcionar desde el miedo a fallar, sueles rendir igual o mejor, pero sin pagar el precio de la ansiedad y el agotamiento.
Están muy unidos pero no son lo mismo: muchas veces el perfeccionismo es la coraza que protege una autoestima frágil («si soy perfecta, no me podrán reprochar nada»). Por eso se suelen trabajar juntos, y desde aquí enlazo con el trabajo de autoestima.
Sí. Mucha autoexigencia es de alto rendimiento: por fuera funciona, por dentro cuesta ansiedad, insomnio, culpa al descansar y logros que no se disfrutan. Que te dé resultados no significa que te salga gratis; justo por eso conviene mirarlo.
Ambas: en mi consulta de psicología en Pamplona o por videollamada, según lo que te venga mejor.
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