Guía para padres y madres
La adolescencia es, de por sí, una etapa de cambios intensos, y por eso a muchos padres les cuesta distinguir lo normal de una señal de alarma. Esta guía te ayuda a diferenciarlo, a saber cómo abordarlo y qué hacer si crees que necesita un psicólogo, en Pamplona o donde estéis.

Escrito por Andrea Berenguer
Psicóloga General Sanitaria · Colegiada N-02111 · Revisado en julio de 2026
Si hay señales de riesgo —autolesiones, o comentarios sobre hacerse daño o no querer vivir— busca ayuda de inmediato: llama al 024 (atención a la conducta suicida, 24 h) o acude a urgencias. Más información en recursos de salud mental en Pamplona.
Estar más reservado, discutir por los límites o querer pasar más tiempo con los amigos que en casa forma parte del desarrollo. Lo que enciende la alarma no es un comportamiento aislado, sino un cambio marcado y sostenido en el tiempo, o que interfiere en su día a día: los estudios, el sueño, las relaciones o su estado de ánimo.
Elige un momento tranquilo, sin interrogatorio. Habla desde lo que observas y desde la preocupación, no desde el reproche: «te noto más apagado últimamente, ¿cómo estás?». Escucha sin minimizar («no será para tanto») ni saltar directamente a las soluciones.
A veces basta con abrir la puerta y que sepa que estás ahí. No tiene que contártelo todo de golpe: lo importante es que no se sienta juzgado.
Es muy habitual, sobre todo al principio, y no significa que no lo necesite. Evita plantearlo como un castigo o como que hay que «arreglarle»: propónselo como un espacio suyo, confidencial, para entenderse mejor.
Y algo que muchos padres no saben: podéis venir vosotros primero a una sesión de orientación, para enfocar la situación y saber cómo acompañarle, aunque el adolescente aún no quiera acudir.
El espacio del adolescente es confidencial: es justo lo que le permite abrirse y confiar. La familia se implica de la forma y en la medida que cada caso necesita, siempre respetando esa confianza.
El objetivo no es «corregir» al adolescente, sino ayudarle a entenderse, a gestionar lo que siente y a recuperar su equilibrio. Cuando ayuda, el trabajo se combina con la familia.
Por la sanidad pública (Osasunbidea): a través del pediatra o del médico de familia, que deriva a salud mental infanto-juvenil. Suele haber listas de espera.
Por la vía privada: eliges profesional y empezáis sin esperas. Yo acompaño a adolescentes en mi consulta de Pamplona y también online.
Si crees que tu hijo o hija podría necesitar ayuda —o si necesitas orientación para empezar— la primera sesión sirve justo para eso:
Resuelve tus dudas
La adolescencia trae altibajos normales. La señal de alarma es un cambio marcado y sostenido en el tiempo, o que interfiere en su día a día: los estudios, el sueño, el ánimo o las relaciones. Ante la duda, una valoración profesional te da tranquilidad.
Es muy habitual. Puede ayudar plantearlo como un espacio suyo y confidencial, sin presión ni castigo. Además, los padres podéis acudir primero a una sesión de orientación para enfocar la situación, aunque el adolescente aún no quiera ir.
El espacio del adolescente es confidencial, y esa confianza es la base para que se abra. La familia se implica de la forma y en la medida que cada caso necesita, siempre respetando esa confidencialidad.
Si aparecen autolesiones o comentarios sobre hacerse daño o no querer vivir, busca ayuda de inmediato: llama al 024 (atención a la conducta suicida, 24 h) o acude a urgencias. No esperes a una cita.
Sí, es una de mis áreas principales. Acompaño a adolescentes en mi consulta de Pamplona y también online, implicando a la familia cuando es lo adecuado.
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