Guía práctica
Ver sufrir a un familiar, una pareja o un amigo y no saber qué hacer es de las situaciones más difíciles que hay. No puedes curarle tú, pero sí puedes acompañarle de una forma que ayude de verdad. Aquí tienes qué decir y qué evitar, cómo escuchar, cómo cuidarte tú y cuándo sugerir ayuda profesional.

Escrito por Andrea Berenguer
Psicóloga General Sanitaria · Colegiada N-02111 · Revisado en agosto de 2026
Cuando alguien que quieres lo está pasando mal, el impulso es arreglarlo: darle soluciones, animarle, sacarle de ahí como sea. Pero la ansiedad y la depresión no se curan a base de consejos, y cargar tú con esa responsabilidad os agota a los dos. Tu papel no es ser su terapeuta: es ser su apoyo, y son cosas distintas.
Acompañar es estar, no resolver. Suena a poco, pero para quien sufre, sentirse acompañado sin ser juzgado ni presionado es justo lo que más ayuda.
Frases como «anímate», «tienes que poner de tu parte» o «hay gente que está peor» nacen del cariño, pero suelen hacer daño: transmiten que lo que siente es exagerado o una elección. La ansiedad y la depresión no se apagan con voluntad.
Funciona mejor validar: «entiendo que lo estés pasando mal», «no tienes que poder con todo», «estoy aquí». No hace falta encontrar las palabras perfectas; muchas veces basta con reconocer su dolor sin intentar corregirlo.
La mayoría de las veces no te está pidiendo soluciones: te está pidiendo que le escuches. Resistir las ganas de dar consejos y preguntar simplemente «¿cómo puedo ayudarte?» o «¿quieres que te escuche o que te dé mi opinión?» cambia por completo la conversación.
Escuchar de verdad (sin mirar el móvil, sin interrumpir para contar tu caso parecido) es de las cosas más terapéuticas que existen, y no requiere ningún título.
Acompañar a alguien con ansiedad o depresión desgasta. Si te vacías, no le sirves a nadie. Poner límites («ahora no puedo, hablamos mañana») no es abandonar: es sostenerte para poder seguir estando. Y hablarlo con alguien, o pedir ayuda tú, también es legítimo.
La culpa por descansar o por seguir con tu vida es habitual, pero su recuperación no depende de que tú renuncies a la tuya.
Plantéalo desde el cuidado, no desde el «tienes un problema»: «me preocupa verte así y me gustaría que alguien te ayudara con esto; no tienes que poder tú solo». Ofrécete a acompañar los primeros pasos (buscar profesional, pedir la cita, incluso ir hasta la puerta), porque muchas veces lo que frena no es la falta de ganas, es la inercia.
Si en ese momento no quiere, no fuerces: has plantado la semilla y podrás volver a ofrecerlo más adelante. Y si quien necesita orientación eres tú, una sesión para ti también sirve para aprender a acompañar sin perderte.
Puede ayudarle leer cómo es ir al psicólogo por primera vez o cómo elegir psicóloga en Pamplona. Si lo suyo es ansiedad o depresión, ahí explico cómo se trabaja cada una.
Si aparecen comentarios sobre hacerse daño, sobre no querer vivir o despedidas, no lo minimices ni te lo guardes. Preguntar directamente no «da ideas»: protege y alivia. Busca ayuda de inmediato.
Llama al 024 (atención a la conducta suicida, gratuita y 24 h) o al 112, o acudid a urgencias. Tienes más teléfonos y recursos en salud mental en Pamplona y Navarra.
Si quieres orientación sobre cómo acompañar a quien quieres (o un espacio para ti), lo vemos en una primera sesión:
Resuelve tus dudas
Respeta su ritmo y no fuerces: la presión suele generar rechazo. Plantéalo desde el cuidado y ofrécete a acompañar los primeros pasos. Y si necesitas orientación tú, puedes pedir una sesión para aprender a acompañar sin agotarte.
Es de lo más normal. Cuidarte no es egoísmo: es lo que te permite seguir estando. Pon límites sin culpa y busca también apoyo para ti; su recuperación no depende de que renuncies a tu vida.
Insistir suele cerrar la puerta. Funciona mejor ofrecer desde el cariño, acompañar los primeros pasos (buscar profesional, pedir la cita) y volver a plantearlo más adelante, sin presión.
Sí, si a esa persona le da seguridad. Mucha gente acude acompañada la primera vez; después, el espacio de terapia es suyo y confidencial.
Si aparecen comentarios sobre hacerse daño o no querer vivir, no esperes: llama al 024 (24 h, gratuito) o al 112, o acudid a urgencias. Preguntar directamente protege, no da ideas.
Tu psicóloga en Pamplona